lunes, 22 de febrero de 2010

E.S

Tantas palabras han sucedido mi vida, tantos silencios, manos oscuras y barricadas suntuosas que la tragedia advino sin más entre mis noches de ensueño febril.
Nada como su alma táctil leída en los momentos de mayor naufragio, cuando en pequeños instantes he sido devorada por las ideas del fin y la quietud mortal.
Aún conduce las lágrimas hacia lugares idénticos, en donde no hago más que descansar en la identificación absoluta de un ser que no muere nunca, que inspira desde el lugar más humano y cálido que uno pueda anhelar.
Sigo ambigua por el caos que nos sobrevuela y el amor puro por la condición del hombre que él profesa, aquella que dignifica las luchas y entorpece la dictadura de las almas impuestas por nuestros semejantes.
'El bien y el mal', ahogados en la tinta santa que sus ideas inmortalizan, idílicos dilemas de su existencia y su amada. El exilio de su infancia y sus vocaciones, tan dispares como sus ojos ya envejecidos me marcan en lo más profundo, y me guían hacia su humildad.
Su Obra, aún más que gratificante bálsamo para mi espíritu bastardeado por las cotidianeidades y superficialidades en las que me sumergo cada mañana, cuando voy al trabajo sistemáticamente, o a la facultad; su persona es quien me devuelve el sabor de mi piel, de mi asustada y eterna soledad, me devuelve el suicidio pasado pero constante y alguna esperanza escondida del miedo a encontrar un compañero que no lastime.
El dia que muera, vivirá conmigo el llanto acumulado en la garganta, y el brillo de su letra en mi corazón, que lejos está de alcanzar su grandeza.
Fue ayer y es hoy cuando me siento mirando perdida, y al borde de la nada, pensante, triste, contagiosa y fuerte, frente a lo mundano y lo niego hasta dormirme sabiendo que él me sostiene entre armonías y cegueras fundantes de maravillosas historias-

jueves, 11 de febrero de 2010

Emma-

Inspirada, siento que las luces de la mañana me despiertan, me rocían desde los pies hasta los ojos. Y te contemplo acostado a mi lado; me siento a un costado a escribirte una carta, una gran carta de amor, en donde puedas leer detenidamente mi sentir.

De fondo, se escucha al vecino cantando a Piazzola, muy enérgico en su interpretación; me inspiro aún más para escribirte que, así dormido, con los sueños por las nubes y tus manos en la almohada, el amor me florece desde el vientre. Siento cómo rápidamente los dedos se me enfrían, porque creo que la sangre se me concentra en el lado izquierdo del corazón, ahí donde las emociones se regeneran una y mil veces. Aunque por momentos se sienta rasgado, vos estás siempre atento a mis dolores, a mis llantos nocturnos; como anoche. Anoche que las penas me hacían metástasis en todo el cuerpo, cuando casi de un salto dotado de gracia, me besaste en las mejillas y me acariciaste las manos.

Me hablaste por horas y dijiste cosas que me elevaron el espíritu, me naufragaron los sentimientos más remotos; y de repente las penurias y las lágrimas, se secaron, se llevaron sus raíces a otros tiempos. Me cubriste de a poco con tus encantos hasta verme dormir, hasta configurar la vigilia y doblegar el miedo.

Y acá me encuentro ahora, desplegada en mis sábanas, cautiva con el sol en la nuca. Escribiendo lo que me viene en mente, desde mi lado izquierdo del corazón; con la esperanza inquieta de que te despiertes y me ames más que anoche.

Sigo inspirada con Piazzola cruzando la pared, y el vecino que llora con “Adiós Nonino”; mientras que los minutos se posan en mi espalada, cansados de esperarme.

Voy a prepararte el desayuno, mientras sigo escribiéndote estas cuestiones que me movilizan el alma.

Te veo, te movés desde adentro, y fingís no verme... pero yo te miro de reojo, juego a enojarme al ritmo de la milonga que puso el vecino. Dejo esta escritura, que retomaré luego; luego de espiarte de frente un rato.

Retomo las letras y la tinta, mientras te vas a bañar al ritmo del vecino. Y con un regocijo visceral por tener la certeza de que estás detrás de esa puerta, me imagino tus contemplaciones más íntimas. Sin analogías extravagantes, ni poemas de amor, sólo con mi lapicera y mi anotador, despacho mi gran amor y mis gracias por la contención que fluye desde vos.

Me esfuerzo por encontrar alguna frase que remate mágicamente esta carta, gran carta de amor, o de locuras.

Intento mitigar el pequeño dolor de anoche, porque realmente estoy feliz, pero viste como es esto, dentro de los grandes momentos de felicidad, la tristeza no puede ser menos, y mete mano. Y no puede explicar que vos no me provocas angustia, que ella viene sola, y que si lagrimeo cuando salgas del baño, seguramente sea de emoción.

Ahora el vecino se fue, sacó todo tipo de inspiración musical, y me dejó en silencio; tal vez para escuchar mis latidos e inspirarme mejor. Aunque no en total silencio, porque se escucha la ducha que escupe agua con fuerza; puedo oírte cantar alguna que otra canción de esas que suenan en las radios comerciales. Y te imagino bailando desnudo, bailando en las mismas nubes que te cubrieron los sueños hoy por la mañana.

Ya estás saliendo, y yo tengo deseos de besarte el alma, por eso me detengo y le doy un punto final a esta carta que te daré ni bien me mires a los ojos, mientras te susurro “te amo” en el corazón.

Emma.

Miráme los ojos con verguenza-

Me pregunto por qué nos encontramos.

No sé bien si te quiero tanto y por eso duele, o si en el fondo tengo la certeza de que no querés esto. Pero te como los labios húmedos, tus manos, tu sueño y un poco más...

(Belle and Sebastian entre las sábanas y un amor inconcluso de primaveras e inviernos pasados)

Era más notable aquel silencio absorto, que uno de esos comentarios que nos dejan con los ojos inentendibles y crispados. Definitivamente no eran las palabras las que nos unían, sino la piel. Una extraña pero agradable, que me recorría la pureza de una libertad contenida en cuerpo y esbozos de silencios.

Existió, sin embargo, una mordida voraz y un forcejeo inusual que me hizo odiarlo y comprender al fin el por qué de los encuentros...

Me resigno a no saber qué quiero, ni con quién, ni cómo lo quiero. Me sujeto a una carne rasguñada pero amable, y continúo así masticando mi alma por un tiempo más, hasta que escaseen los corazones aflgjidos.

-

Yo sé que querés verme a mí (a mí), darme todo lo que yo quiero y seguir.

Yo sé que en el fondo me odiás, pero no podés decirme que no y venís, venís hasta mis besos y tal vez hasta mi cama.

Y vos sabés que lo que quiero no lo tenés, y no podrías conseguirlo. Así que vení como siempre y no digas nada, mirame un rato y andate-

15m-

Me voy sola, y sin vos, sin importarme mucho qué pensás.
Porque te amé dos días hasta los huesos, pero ya se me pasó... como se me pasa todo cuando amanezco.

No habrá nada nunca más que me haga mal, ni un 'last kiss', ni un despecho, ni idiotas vulnerables; ni yo.
Aunque sea algo dificil de digerir, y aunque por momentos te odie y me enoje, quiero dar vueltas, y como dice él 'lleváme lejos de casa, donde haya gente joven'.

Y si duele, y me lloran las ganas, me voy sola; un poco de película y otro poco de mundana fría y sensible.

me pierdo en lo que decís-

Un dolor punzante en el centro de la tierra resquebraja las palabras, que viven más fáciles desde los labios que desde el lápiz. Y así descansamos en la tinta vencida de lo imaginado por las noches.

Ningún amor me encuentra con ganas y mis ganas derraman las lágrimas aburridas de un sábado por la noche escuchando Morrissey. Pero mientras, espero un haz de fe que baje desde algún lugar lejos de las pesadillas, cerca del mar, alguna fe que renazca lo que se secó por dentro.

Soy desde el egoísmo y el miedo, desde las expectativas muertas y la boca agria del amanecer que me revuelve la conciencia de saberme una incertidumbre sin sentido que lastima, y renueva algún corazón…

No puedo sentir tu sexo, me duele, me lloran los ojos en silencio. No puedo sentirlo porque estás más en mi mente que en MÍ. Pero no podrías entenderlo, no podría contártelo cuando cruzo la puerta y te veo sentado, con la música que quita las palabras.

Igual quiero un abrazo encallado en mi nuca y en mi centro, para irme lejos de la cobardía de estas horas.

¿Por qué advendrá la angustia después del sueño? – la arrastro desde que abrí los ojos –
(No tengo el valor)

La herida está corroída pero ferviente en el recuerdo del caos y las cuatro paredes.

algo nos podemos dar-

ya es tan tarde para llamarte y entenderte que no sigo en el mismo lugar, rogando de rodillas que el romance dure para siempre.. es que 'alguien me dijo que para siempre es mucho tiempo'.
y que estás buscando? un beso, unas palabras que dulcifiquen el mal momento, unas brillantes gotas en los ojos y tajantes monotonías de amor.
no se puede dormir así-