martes, 15 de julio de 2008

Dos posiciones para analizar lo educativo

Puntos en común y contraposiciones

Tanto Paulo Freire como Nidia Burgos analizan el tema de la Educación. En el caso de Freire, su escrito se basa en la presentación de una educación liberadora, proceso por medio del cual el individuo toma conciencia de su estado social y recupera su libertad. Además hace mucho hincapié en la metodología que debe utilizarse con el fin de componer el programa educativo para que este sea efectivo, reflejando la necesidad de una investigación previa acerca del pueblo a educar para preparar el programa de acuerdo a sus intereses, es decir considerando el mundo cultural del otro, no del educador.
En cambio, Burgos se basa principalmente en la conformación del concepto de educación relacionada a las características del discurso. Primero, presenta la necesidad de romper con diferentes reduccionismos: por un lado, el hecho de acotar la educación a la institución escolar, reflejando la importancia de ampliarla a los diferentes ámbitos sociales (no solo la escuela); por otro lado, el vinculo que se ha establecido entre la noción de educación y su carácter positivo, ya que lo bueno no se puede universalizar porque según la sociedad esta condición varía, y además lo que hay que tener en cuenta para afirmar que una práctica es educativa o no, es si incide en la conformación del sujeto social, más allá de que contribuya para bien o para mal; y por último, la condición determinada que se le atribuye al referente educativo, proponiendo alcanzar una concepción en la que este referente se constituya en la propia práctica educativa, adquiriendo de esta manera un carácter variable.
Además, la autora presenta tres características del discurso que se trasladan al concepto de educación: diferencial (la educación se define de acuerdo con el contexto y contra aquello que no es -lo no educativo-), por lo tanto es abierta (los contenidos no son fijos, van cambiando) e inestable (el significado no se fija de una vez y para siempre).
Freire concuerda en varios aspectos, él también opina que la educación depende del contexto y de las personas que serán educadas, es decir considera que es diferencial, y por lo tanto también coincide con las restantes características (abierta e inestable). Además, otro punto de encuentro tiene que ver con el referente educativo, Freire en su propuesta de la educación liberadora, considera que ésta no se trata de una relación unidireccional en la que unos enseñan (sabios) y otros se instruyen (ignorantes), sino de un proceso mutuo, donde también el educador aprende. Lo que supone que ambos sujetos son activos, aquel que va a ser educado no es un mero oyente que absorbe el conocimiento (lo que el autor considera educación bancaria), si no que él mismo es también quien educa a la otra persona.
Ambos consideran a la educación en el sentido de una práctica social, pero se contraponen en un aspecto importante en cuanto a la concepción que posee cada uno. Freire considera a la educación una práctica de la libertad, el proceso donde el individuo oprimido mediante un análisis reflexivo del contexto en el que se encuentra (de la realidad) recupera su libertad, dignidad y el dominio de su vida (este autor trabaja con la concepción que la sociedad latinoamericana se encuentra en una situación de opresión generada por la pedagogía bancaria que no les permite a los individuos crear sus propios conocimientos, generando la mera reproducción sin análisis de los temas que se enseñan y propone salir de esta situación a través de la educación).
Burgos afirma que esta concepción presenta un tipo especifico de educación, que es justamente como la llama Freire la educación liberadora (Burgos la caracteriza también como educación crítica), pero que esta percepción excluye la educación que no conforma sujetos críticos, si no enajenados y conformes a su condición de dominación y que sin embargo no deja de pertenecer a un proceso educativo, porque inciden en la conformación de los sujetos sociales (la educación no es solo positiva)
Para Burgos el proceso educativo corresponde a una interpelación desde algún discurso (familiar, escolar, religioso, difundido desde los medios de comunicación) en la cual el sujeto modifica su práctica cotidiana, pero no solo por medio de una transformación, si no también a través de la reafirmación de sus prácticas. Para poder hablar de educación se debe producir una variación en los sujetos, pero no siempre tiene que ver con un carácter revolucionario, que apunte a la denuncia, crítica y transformación de las situaciones de opresión, como pretende Freire, si no que la reafirmación de su conducta, por ejemplo el hecho de que tome nuevos dispositivos para argumentar, reproducir y asentir su condición de opresión, también forma parte de la incorporación de un nuevo contenido (valorativo, conceptual, conductual, etc), por lo tanto también representa un acto educativo.

Pensando la educación desde conceptos

Glosario

Discursos: esta noción no debe ser reducida al uso que adquiere en el sentido común que lo asocia específicamente al acto lingüístico, ya sea oral o escrito, sino que debe ser entendido en el carácter discursivo que contienen todos los objetos y toda práctica social. Es decir que la capacidad de significar no se limita al lenguaje, si no que cualquier objeto, acto, conducta, relación, comportamiento, situación, puede ser significada (expresa un concepto).
El término discurso debe entenderse como la significación propia de toda organización y práctica social.
En relación a la institución que elegimos para nuestro trabajo se pueden observar miles de discursos como en cualquier organización social, desde las conductas y las diferentes posiciones de cada abuelo, las relaciones entre ellos y con los directivos del Consejo, las reuniones que realizan en Asambleas todos los delegados de cada sede (lo que se discute, los debates que surgen, quienes hablan más y quienes menos, etc), los grupos que se conforman, las actividades de cada taller (teatro, murga, baile, gimnasia), dentro de cada clase se distinguen muchos discursos según la activad y las personas que los conforman.
Estos diferentes discursos que surgen continuamente en la cotidianidad y que comunican e interpelan a las personas, pueden generar un proceso educativo, siempre y cuando estos discursos hayan modificado la práctica cotidiana de la persona, hayan influido en la conformación de su subjetividad.

Ámbitos sociales: este concepto es importante para pensar el ámbito Comunicación/Educación, porque una de las principales desafíos que se plantean a este nivel es romper con la idea que reduce la educación a la escuela, ya que los demás ámbitos que no pertenecen a la institución pedagógica también producen educación, es decir participan e influyen en la conformación de sujetos sociales, como por ejemplo el hogar (la familia), el club, el ámbito callejero, etc
En el caso del Consejo de la Tercera edad, se puede distinguir, por un lado la educación que brindan los talleres que tienen un coordinador/profesor que expone sus saberes sobre el tema y ayudan a los abuelos a desarrollarse mejor en la actividad, y a su vez éstos crean y realizan nuevos aportes (no son meros receptores), y por otro lado se encuentra la educación en las diferentes prácticas sociales que se llevan a cabo, desde la relación entre los abuelos, con los directivos, los profesionales, ya que en las relaciones entre personas siempre existe la posibilidad de un acto educativo, de que una de las personas se reconozca en el discurso de la otra y que ciertos aspectos de ese discurso modifiquen su visión sobre determinada cosa o situación. Al igual que el hecho de trabajar en conjuntos, discutir decisiones, compartir talleres.

Investigación: Este concepto tiene que ver con la idea de que para que un acto pedagógico sea efectivo es necesario que se realice una investigación del mundo cultural del pueblo a educar para luego conformar el programa educativo en relación a los intereses, la cultura, las dudas, miedos, incertidumbres, de aquellos que serán educados, es decir que este acto parte de lugar del otro y no de los interés del educador.
Los talleres que se llevan a cabo en el Consejo se basan en los intereses de aquellos que concurren, teniendo en cuenta su edad, la época en la que vivieron, sus gustos, etc. Si organizan un taller fuera de estos parámetros los abuelos no participarían porque no se relacionaría a sus intereses.
No solo los talleres, si no todas las actividades: las charlas que se dictan se hacen en base a los temas de su interés (por ejemplo: salud y calidad de vida), los torneos de deporte y juegos (tejo, ajedrez, etc), en las fiestas se pasa música también acorde a este público (tango, chamamé, milonga)

Actividad: es un concepto importante porque para que se efectúe un proceso pedagógico es necesario la actividad tanto del lado del educador (investigando, indagando sobre las prácticas cotidianas, el mundo cultural del pueblo a educar, construyendo en base a lo obtenido el programa pedagógico, y llevarlo a cabo interpelando al sujeto de la mejor manera teniendo en cuenta también su cultura a la hora de elegir el canal de transmisión), como de aquel que es educado, ya que este último no es un mero receptor del conocimiento del otro sujeto, sino que de él depende una de las actividades más importantes para que sea efectivo el acto educativo: la adhesión, incorporación de ciertos elementos de la interpelación, que hace que se produzca el cambio en tanto sujeto social.
Por ejemplo, los directivos y delegados del Consejo incorporan actividades de acuerdo al interés de los abuelos, pero si estos no se identifican y adhieren a éstas el proceso educativo fracasa

Cambio: Este es un término fundamental para entender la práctica pedagógica, ya que para poder afirmar que una interpelación se ha transformado en educativa es necesario comprobar un cambio en la práctica cotidiana de la persona. Pero esta modificación, como dice Nidia Burgos, no siempre debe consistir en una transformación, si no que la persona puede reafirmar sus prácticas y conductas y de esta manera también esta educándose, modificando su subjetividad a través de la reafirmación.
Los abuelos están continuamente modificando sus prácticas cotidianas, por un lado transforman algunas concepciones y conductas que tenían cuando llegaron y otras las reafirman: la idea de que nunca es tarde para aprender, divertirse, disfrutar de ciertas situaciones, aprenden la idea de grupo, trabajar en conjunto, etc (algunas personas ya llegaron al Consejo con estas concepciones y su participación la reafirmó aún más y otras no las tenían y las fueron adquiriendo)

Interpelación: se refiere a la invitación, llamado, que se le hace al sujeto para sea y piense de determinada manera. Estas invitaciones pueden surgir de personas, espacios, ámbitos, prácticas y contienen una matriz de identificación, en la mayoría de las veces las personas no se identifican con todos los elementos propuestos por la interpelación (comportamiento, valores, prácticas, gustos, etc), si no con algunas, pero si estas alcanzan una modificación en el sujeto son suficientes para hablar de una práctica educativa.
En el Consejo hay múltiples interpelaciones que invitan a los abuelos a asistir a una fiesta, a una comida a la canasta, a participar de algún taller, de los torneos bonaerenses, todas estas prácticas, que significan, están invitando a las personas a realizar determinadas actividades. Los abuelos pueden o no identificarse con los significados que les plantean esas identificaciones (todos saben lo que significa una comida a la canasta: se debe llevar algo para comer, nos sentamos todos juntos en una mesa, charlamos con la gente que asista, se trata de compartimos un momento juntos) o incluso pueden identificarse con algunos aspectos de éstas y no con todos.
También se encuentran interpelados por los discursos de cada persona con las que se relacionan: las charlas, las conductas, las actividades de las personas siempre están haciendo una invitación a ser, pensar o actuar de determinada manera. Luego está la decisión del receptor de esa invitación aceptarla o no.