“La escolarización como disciplinamiento es una estrategia de racionalización, cuyo objeto es remediar el hedor de las culturas populares, la oscuridad, la confusión, el desorden, el atraso. Y lo hace centrándose en la higiene, la sujeción, la corrección, la disciplina, el orden, la distinción, las buenas costumbres, la clasificación. (Varela y Alvares Uria, 1991).”
Con esta idea Domingo Faustino Sarmiento, llevó adelante el modelo educativo en Argentina que se mantenía vigente en Europa en el siglo XIX.
Ser un ciudadano con una cultura popular significaba ser inferior y vulgar.
Un bárbaro analfabeto con tradiciones locales, que regía su vida por creencias religiosas y populares no era el modelo de ciudadano adecuado para la idea de país moderno que comenzaba a formarse.
Para lograrlo era necesaria una escolarización que instruya al pueblo popular, y que de ella resulte la civilización, imprescindible para construir una sociedad de progreso.
Los ciudadanos ideales serían aquellos individuos racionales, disciplinados, poseedores de una única cultura que represente la nación, con una moralidad humanizada y pulcra.
Así, la escuela es la encargada de formar de esta manera a las personas, desde los valores y las conductas propias de Occidente, aquellas que pautan los saberes modernos, científicos y tecnológicos.
Este proyecto no se centró únicamente en la formación de sujetos, sino que además se utilizó la escolarización con la intención de disciplinar para lograr la producción en las industrias.
Dicho modelo educativo se puede criticar en los siguientes sentidos:
La escolarización planteada anteriormente da cuenta de que el rol que cumplen los educandos es pasivo, y los educadores, como los encargados de depositar contenidos culturales. Sin embargo, todos los sujetos son activos, ya que se encuentran atravesados por prácticas y discursos que los interpelan en todos los espacios sociales. Es decir que, son receptores de mensajes que interpretan de acuerdo a su visión del mundo, y pueden optar coincidir o no con ese mensaje y ser transformados.
Para generar estrategias adecuadas para la formación de las personas es necesario conocer a los educandos, su universo vocabular, sus valores, sus intereses, códigos, miedos, ideologías, sus saberes, prácticas, y las significaciones que ellos tienen del mundo. De esta forma será posible alcanzar un proceso educativo efectivo.
Se debe acabar con el reduccionismo que asocia la educación a la escuela, ya que la institución escolar no es la única encargada de formar a las personas, porque ellas se educan por medio de las experiencias que viven, como las que conocen de los demás; de las prácticas cotidianas y los discursos (religiosos, familiares, mediáticos, políticos, académicos, etc.). Por lo tanto todas se encuentran educadas, más allá de haber ido o no a la escuela. A partir de este proceso es que cada individuo hace su lectura del mundo, es decir, la interpretación de su realidad social, según las significaciones que le atribuye a sus experiencias.
También se debe romper con la idea de limitar la educación a un aspecto positivo. Debido a que las personas se pueden formar positiva o negativamente, por ejemplo: un joven se educa en el consumo de la droga, a pesar de que esta formación es negativa para su vida, no deja de ser un saber que puede ser adquirido por todos.
No se puede generalizar si los saberes existentes son positivos o negativos, ya que cada sociedad posee diferentes culturas, y de acuerdo a ellos le otorga su carácter. Por ejemplo: para los griegos la homosexualidad es una condición sexual positiva, y la sociedad argentina lo acepta prejuiciosamente. Por otro lado, en algunas culturas se acepta como legal el consumo de la droga, en Argentina no.
Condición actual del modelo educativo argentino.
El modelo educativo actual se encuentra en crisis debido a las instituciones que deben cooperar con la formación de niños y jóvenes no lo hacen de manera adecuada. Como por ejemplo, aquellas que debieran facilitar herramientas y tecnologías necesarias para el aprendizaje.
Pero además la escuela como organismo es la responsable de no organizar los contenidos necesarios a enseñar teniendo en cuenta el contexto social de sus alumnos, su situación económica, sus problemas, intereses y motivaciones.
La escuela debe actualizarse en cuanto a la realidad social y tecnológica que se vive. Integrar nuevos conceptos propios de la globalización en sus programas educativos (este hecho sí se da en las industrias de la comunicación, y en el mercado en general, ya que tiene como interés el consumo de estos productos, y por eso tiene en cuenta los intereses y la actualidad de los niños/jóvenes consumidores). Tener presente la realidad de cada grupo de alumnos, como la falta de asistencia básica, la alimentación, la vestimenta, la vivienda, situación que es muy diferente a la de niños de sectores más altos. La idea de rescatar las realidades particulares de los educandos es para considerarlas en el momento de emitir los mensajes que forman parte de la estrategia educativa de los docentes, pero no para bajar el nivel de los contenidos a enseñar disminuyendo la calidad de educación. Ya que la finalidad de educar a las personas es que adquieran nuevos contenidos, para que los puedan utilizar en sus prácticas cotidianas. Para lograr esto es necesario dejar de lado los prejuicios, debido a la situación social y económica se tiende a estigmatizar a los alumnos y marginarlos, en vez de contenerlos y ayudarlos.
En la actualidad la figura del docente se encuentra debilitada. Si bien el ser maestro no era una de las profesiones más redituables, este poseía una autoridad pedagógica porque dominaba un saber a dar a conocer a sus alumnos. Hoy su legitimidad y prestigio social no se valora desde el estado que no se le brinda la atención necesaria al ámbito educativo, no se les otorga las herramientas didácticas necesarias para un correcto desempeño laboral, bajos salarios, lo que hace que se debilite su imagen.
No todos los sectores de la sociedad fueron escolarizados por el modelo de Sarmiento, esto trajo como consecuencia que no se alfabeticen. En esta condición no pudieron rechazar el advenimiento de las nuevas tecnologías y conocimientos con la globalización, sin haber dejado la cultura oral, (haber pasado la escritural) es que adoptaron directamente la cultura de lo audiovisual.
Hay que tener en cuenta que la escuela es una institución más dentro de un sistema social, político, económico, que la sostiene. Por lo tanto, la realidad actual influye en esta institución, aunque la escuela no es la única responsable de la crisis de la educación. Debido a que son las falencias del estado las que repercuten en el accionar de la misma.
Ante todo lo que se desarrolló relacionado al modelo de educación, debemos proponer una noción de educación. Para ello es necesario tomar la definición que realiza la pedagoga Rosa Nidia Buenfil Burgos. Ella sostiene que el proceso educativo consiste en que, a partir de una interpelación de algún discurso, el sujeto incorpora un nuevo contenido valorativo, conceptual, conductual, etc. modificando su práctica cotidiana, ya sea por medio de una transformación o una reafirmación. Vale destacar que puede resultar que después de una interpelación la persona no modifique ningún pensamiento.
De esta manera es que se puede observar que la educación se da por medio de la comunicación. Este concepto se manifiesta como producción social de sentido, que requiere de un emisor y un receptor activos, produciendo o interpretando mensajes atravesados por su cultura, sus vivencias y visiones del mundo.
Los roles de los emisores y receptores no están prefijados, sino que se da un interjuego entre ellos.
Paulo Freire plantea este concepto como “diálogo”, acto necesario entre los sujetos, para generar una praxis, es decir para poder actuar sobre la realidad. Lo que se propone es una educación transformadora para la liberación de los oprimidos (aquellos que sufren la falta de herramientas necesarias para transformar su realidad).
Es importante la comunicación en la educación porque requiere de la interacción de las personas para que los discursos puedan interpelarlas.
De todos modos afirmamos que no siempre se da la educación, ya que se hace presente sólo cuando cumple con su objetivo de producir una transformación o reafirmación en el otro. Sin embargo la comunicación está siempre presente, es imposible no transmitir un mensaje.
“Este proceso educativo tiene un sentido contra hegemónico en la medida en que tiende a generar distintos modos de cuestionamiento y resistencia y/o produce modificaciones en las relaciones sociales de dominación, en prejuicios o discriminaciones, en actitudes individualistas, en modos de pensar dogmáticos...” (“Lo que articula lo educativo en las prácticas socioculturales”, Jorge Huergo, 2003)
Con esta cita tenemos la intención de finalizar nuestro análisis, dejando en claro que las estrategias comunicativas que se pueden desarrollar para transformar la realidad social actual deben partir del reconocimiento del universo vocabular del oprimido, proponer un proceso donde tanto el educador como el educando mantengan una relación dialógica y horizontal, que termine con la dominación, considerando al “otro” como activo, y con una formación previa.
miércoles, 16 de julio de 2008
La importancia de comunicar
Pedagogía del oprimido”, Paulo Freire
¿Por qué Freire es importante en el campo de la comunicación?
Freire le otorga un lugar muy relevante a la comunicación en su obra “Pedagogía del oprimido”, que está situada en el contexto de América Latina dominada por una situación donde existían sectores opresores y oprimidos. El autor en su libro expresa la importancia de liberar a los oprimidos, porque de esta manera también se liberarían a los opresores y a la sociedad en su conjunto. Afirma que la manera de liberar a la comunidad de esta situación es desde la EDUCACIÓN (liberadora), pero para que esta sea factible es necesaria la COMUNICACIÓN.
Freire critica las políticas asistencialistas o paternalistas que plantean la educación como un trabajo PARA los oprimidos, lo que implicaría la situación de estar sobre o contra ellos. Él, en cambio, propone una educación CON los oprimidos, es decir que parte del mundo cultural del otro, no del educador, es a partir de la situación presente del pueblo que va a ser educado, de sus dudas, anhelos, sueños, temores, que se debe organizar los contenidos y estrategias educativas, jamás se debe hacerlo desde el punto de vista del educador ni basándose en temas que no tengan que ver con aquellos a quienes se pretende educar.
El trabajo se basará en plantear al pueblo su situación existencial como un problema que los desafía y les exige una solución a nivel de acción, es decir lograr que el oprimido tome conciencia del hecho de que se encuentra sujeto a su opresor.
Para educar es necesario previamente realizar una investigación para luego elaborar el programa educativo, esta indagación se basa en la interacción por medio del dialogo con aquellos que serán educados, por eso se utiliza el término educador dialógico.
Acá aparece el rol de la comunicación con un papel fundamental a través de la concepción del DIALOGO: los educadores no le deben hablar al pueblo sobre su visión del mundo, si no dialogar con él sobre su visión y la de ellos.
Entonces se podría decir que donde exista un hombre oprimido, lo que se debe hacer es comprometerse con su causa, su liberación. Y este compromiso es el dialogo.
Pronunciar o decir una palabra es capaz de transformar el mundo, pero para lograrlo la palabra debe ser verdadera, ello implicar dos movimientos: ACCION y REFLEXIÓN, es decir que para el autor no hay que hablar sin reflexionar, esto sería pura palabrería y activismo (accionar sin pensar).
Por otro lado, hay que tener en cuenta que todos los hombres tienen el derecho de pronunciar la palabra, y este hecho no es individual, sino que implica el encuentro de los hombres mediados por el mundo, donde no hay ignorantes ni sabios absolutos, si no personas en comunicación que buscan saber más. Se basa en una relación horizontal, donde existe la confianza entre las dos partes, el amor, la humidad, la esperanza y sobre todo la fe en el poder de hacer de los hombres
A modo de resumen hasta acá, se podría decir que la comunicación cumple dos roles fundamentales en el campo de la educación según la concepción de Freire: por un lado, en la etapa de indagación sobre el mundo de los educados para elaborar el programa educativo, y por el otro, a la hora de llevarlo a cabo, para ello se debe elegir el mejor canal de comunicación, teniendo en cuenta el tema a tratar y las personas a quienes se dirigen.
Por lo tanto se puede observar el rol significativo que le otorga Freire a la comunicación en su análisis sobre el acto educativo, lo cual contribuye aportes interesantes que le conceden importancia a este autor en el campo de la comunicación:
-Por un lado el rol fundamental que ocupa la comunicación en la pedagogía, la interacción entre aquellos encargados de enseñar y los destinados a aprender, ya explicado anteriormente.
-Muestra a la comunicación no como un acto a través del cual unos transmiten un mensaje y otros lo reciben, si no como una relación horizontal en la que las dos partes aprenden del otro. Similar a la idea que presenta de educación, no hay una persona que sabe que emite un mensaje y otra ignorante que escucha y aprende del otro, por eso dice que el dialogo no es posible sin humildad y que es incompatible con la autosuficiencia.
-También, otro de los puntos importantes para destacar es que el autor considera a la comunicación como un hecho que puede transformar el mundo y una condición primordial del ser humano. “Se necesita del dialogo para existir como hombre”
-El dialogo es un encuentro mediatizado por el mundo, es decir que en toda interacción entre dos personas se encuentra mediada por la realidad de cada una de ellas, por su visión de ver y sentir el mundo, lo cual influye en el acto comunicativo
Muchas de las concepciones que propone Freire coinciden con el concepto de comunicación que se mantiene desde este campo académico: una producción social de sentido que permite incluir el territorio de la cultura, como espacios dentro de los cuales los sujetos interactúan. Y también no pensar los procesos comunicacionales a partir de los roles de emisor y receptor fijos y con una función específica, sino que se los ve en un interjuego entre ellos.
¿Por qué Freire es importante en el campo de la comunicación?
Freire le otorga un lugar muy relevante a la comunicación en su obra “Pedagogía del oprimido”, que está situada en el contexto de América Latina dominada por una situación donde existían sectores opresores y oprimidos. El autor en su libro expresa la importancia de liberar a los oprimidos, porque de esta manera también se liberarían a los opresores y a la sociedad en su conjunto. Afirma que la manera de liberar a la comunidad de esta situación es desde la EDUCACIÓN (liberadora), pero para que esta sea factible es necesaria la COMUNICACIÓN.
Freire critica las políticas asistencialistas o paternalistas que plantean la educación como un trabajo PARA los oprimidos, lo que implicaría la situación de estar sobre o contra ellos. Él, en cambio, propone una educación CON los oprimidos, es decir que parte del mundo cultural del otro, no del educador, es a partir de la situación presente del pueblo que va a ser educado, de sus dudas, anhelos, sueños, temores, que se debe organizar los contenidos y estrategias educativas, jamás se debe hacerlo desde el punto de vista del educador ni basándose en temas que no tengan que ver con aquellos a quienes se pretende educar.
El trabajo se basará en plantear al pueblo su situación existencial como un problema que los desafía y les exige una solución a nivel de acción, es decir lograr que el oprimido tome conciencia del hecho de que se encuentra sujeto a su opresor.
Para educar es necesario previamente realizar una investigación para luego elaborar el programa educativo, esta indagación se basa en la interacción por medio del dialogo con aquellos que serán educados, por eso se utiliza el término educador dialógico.
Acá aparece el rol de la comunicación con un papel fundamental a través de la concepción del DIALOGO: los educadores no le deben hablar al pueblo sobre su visión del mundo, si no dialogar con él sobre su visión y la de ellos.
Entonces se podría decir que donde exista un hombre oprimido, lo que se debe hacer es comprometerse con su causa, su liberación. Y este compromiso es el dialogo.
Pronunciar o decir una palabra es capaz de transformar el mundo, pero para lograrlo la palabra debe ser verdadera, ello implicar dos movimientos: ACCION y REFLEXIÓN, es decir que para el autor no hay que hablar sin reflexionar, esto sería pura palabrería y activismo (accionar sin pensar).
Por otro lado, hay que tener en cuenta que todos los hombres tienen el derecho de pronunciar la palabra, y este hecho no es individual, sino que implica el encuentro de los hombres mediados por el mundo, donde no hay ignorantes ni sabios absolutos, si no personas en comunicación que buscan saber más. Se basa en una relación horizontal, donde existe la confianza entre las dos partes, el amor, la humidad, la esperanza y sobre todo la fe en el poder de hacer de los hombres
A modo de resumen hasta acá, se podría decir que la comunicación cumple dos roles fundamentales en el campo de la educación según la concepción de Freire: por un lado, en la etapa de indagación sobre el mundo de los educados para elaborar el programa educativo, y por el otro, a la hora de llevarlo a cabo, para ello se debe elegir el mejor canal de comunicación, teniendo en cuenta el tema a tratar y las personas a quienes se dirigen.
Por lo tanto se puede observar el rol significativo que le otorga Freire a la comunicación en su análisis sobre el acto educativo, lo cual contribuye aportes interesantes que le conceden importancia a este autor en el campo de la comunicación:
-Por un lado el rol fundamental que ocupa la comunicación en la pedagogía, la interacción entre aquellos encargados de enseñar y los destinados a aprender, ya explicado anteriormente.
-Muestra a la comunicación no como un acto a través del cual unos transmiten un mensaje y otros lo reciben, si no como una relación horizontal en la que las dos partes aprenden del otro. Similar a la idea que presenta de educación, no hay una persona que sabe que emite un mensaje y otra ignorante que escucha y aprende del otro, por eso dice que el dialogo no es posible sin humildad y que es incompatible con la autosuficiencia.
-También, otro de los puntos importantes para destacar es que el autor considera a la comunicación como un hecho que puede transformar el mundo y una condición primordial del ser humano. “Se necesita del dialogo para existir como hombre”
-El dialogo es un encuentro mediatizado por el mundo, es decir que en toda interacción entre dos personas se encuentra mediada por la realidad de cada una de ellas, por su visión de ver y sentir el mundo, lo cual influye en el acto comunicativo
Muchas de las concepciones que propone Freire coinciden con el concepto de comunicación que se mantiene desde este campo académico: una producción social de sentido que permite incluir el territorio de la cultura, como espacios dentro de los cuales los sujetos interactúan. Y también no pensar los procesos comunicacionales a partir de los roles de emisor y receptor fijos y con una función específica, sino que se los ve en un interjuego entre ellos.
martes, 15 de julio de 2008
Dos posiciones para analizar lo educativo
Puntos en común y contraposiciones
Tanto Paulo Freire como Nidia Burgos analizan el tema de la Educación. En el caso de Freire, su escrito se basa en la presentación de una educación liberadora, proceso por medio del cual el individuo toma conciencia de su estado social y recupera su libertad. Además hace mucho hincapié en la metodología que debe utilizarse con el fin de componer el programa educativo para que este sea efectivo, reflejando la necesidad de una investigación previa acerca del pueblo a educar para preparar el programa de acuerdo a sus intereses, es decir considerando el mundo cultural del otro, no del educador.
En cambio, Burgos se basa principalmente en la conformación del concepto de educación relacionada a las características del discurso. Primero, presenta la necesidad de romper con diferentes reduccionismos: por un lado, el hecho de acotar la educación a la institución escolar, reflejando la importancia de ampliarla a los diferentes ámbitos sociales (no solo la escuela); por otro lado, el vinculo que se ha establecido entre la noción de educación y su carácter positivo, ya que lo bueno no se puede universalizar porque según la sociedad esta condición varía, y además lo que hay que tener en cuenta para afirmar que una práctica es educativa o no, es si incide en la conformación del sujeto social, más allá de que contribuya para bien o para mal; y por último, la condición determinada que se le atribuye al referente educativo, proponiendo alcanzar una concepción en la que este referente se constituya en la propia práctica educativa, adquiriendo de esta manera un carácter variable.
Además, la autora presenta tres características del discurso que se trasladan al concepto de educación: diferencial (la educación se define de acuerdo con el contexto y contra aquello que no es -lo no educativo-), por lo tanto es abierta (los contenidos no son fijos, van cambiando) e inestable (el significado no se fija de una vez y para siempre).
Freire concuerda en varios aspectos, él también opina que la educación depende del contexto y de las personas que serán educadas, es decir considera que es diferencial, y por lo tanto también coincide con las restantes características (abierta e inestable). Además, otro punto de encuentro tiene que ver con el referente educativo, Freire en su propuesta de la educación liberadora, considera que ésta no se trata de una relación unidireccional en la que unos enseñan (sabios) y otros se instruyen (ignorantes), sino de un proceso mutuo, donde también el educador aprende. Lo que supone que ambos sujetos son activos, aquel que va a ser educado no es un mero oyente que absorbe el conocimiento (lo que el autor considera educación bancaria), si no que él mismo es también quien educa a la otra persona.
Ambos consideran a la educación en el sentido de una práctica social, pero se contraponen en un aspecto importante en cuanto a la concepción que posee cada uno. Freire considera a la educación una práctica de la libertad, el proceso donde el individuo oprimido mediante un análisis reflexivo del contexto en el que se encuentra (de la realidad) recupera su libertad, dignidad y el dominio de su vida (este autor trabaja con la concepción que la sociedad latinoamericana se encuentra en una situación de opresión generada por la pedagogía bancaria que no les permite a los individuos crear sus propios conocimientos, generando la mera reproducción sin análisis de los temas que se enseñan y propone salir de esta situación a través de la educación).
Burgos afirma que esta concepción presenta un tipo especifico de educación, que es justamente como la llama Freire la educación liberadora (Burgos la caracteriza también como educación crítica), pero que esta percepción excluye la educación que no conforma sujetos críticos, si no enajenados y conformes a su condición de dominación y que sin embargo no deja de pertenecer a un proceso educativo, porque inciden en la conformación de los sujetos sociales (la educación no es solo positiva)
Para Burgos el proceso educativo corresponde a una interpelación desde algún discurso (familiar, escolar, religioso, difundido desde los medios de comunicación) en la cual el sujeto modifica su práctica cotidiana, pero no solo por medio de una transformación, si no también a través de la reafirmación de sus prácticas. Para poder hablar de educación se debe producir una variación en los sujetos, pero no siempre tiene que ver con un carácter revolucionario, que apunte a la denuncia, crítica y transformación de las situaciones de opresión, como pretende Freire, si no que la reafirmación de su conducta, por ejemplo el hecho de que tome nuevos dispositivos para argumentar, reproducir y asentir su condición de opresión, también forma parte de la incorporación de un nuevo contenido (valorativo, conceptual, conductual, etc), por lo tanto también representa un acto educativo.
Tanto Paulo Freire como Nidia Burgos analizan el tema de la Educación. En el caso de Freire, su escrito se basa en la presentación de una educación liberadora, proceso por medio del cual el individuo toma conciencia de su estado social y recupera su libertad. Además hace mucho hincapié en la metodología que debe utilizarse con el fin de componer el programa educativo para que este sea efectivo, reflejando la necesidad de una investigación previa acerca del pueblo a educar para preparar el programa de acuerdo a sus intereses, es decir considerando el mundo cultural del otro, no del educador.
En cambio, Burgos se basa principalmente en la conformación del concepto de educación relacionada a las características del discurso. Primero, presenta la necesidad de romper con diferentes reduccionismos: por un lado, el hecho de acotar la educación a la institución escolar, reflejando la importancia de ampliarla a los diferentes ámbitos sociales (no solo la escuela); por otro lado, el vinculo que se ha establecido entre la noción de educación y su carácter positivo, ya que lo bueno no se puede universalizar porque según la sociedad esta condición varía, y además lo que hay que tener en cuenta para afirmar que una práctica es educativa o no, es si incide en la conformación del sujeto social, más allá de que contribuya para bien o para mal; y por último, la condición determinada que se le atribuye al referente educativo, proponiendo alcanzar una concepción en la que este referente se constituya en la propia práctica educativa, adquiriendo de esta manera un carácter variable.
Además, la autora presenta tres características del discurso que se trasladan al concepto de educación: diferencial (la educación se define de acuerdo con el contexto y contra aquello que no es -lo no educativo-), por lo tanto es abierta (los contenidos no son fijos, van cambiando) e inestable (el significado no se fija de una vez y para siempre).
Freire concuerda en varios aspectos, él también opina que la educación depende del contexto y de las personas que serán educadas, es decir considera que es diferencial, y por lo tanto también coincide con las restantes características (abierta e inestable). Además, otro punto de encuentro tiene que ver con el referente educativo, Freire en su propuesta de la educación liberadora, considera que ésta no se trata de una relación unidireccional en la que unos enseñan (sabios) y otros se instruyen (ignorantes), sino de un proceso mutuo, donde también el educador aprende. Lo que supone que ambos sujetos son activos, aquel que va a ser educado no es un mero oyente que absorbe el conocimiento (lo que el autor considera educación bancaria), si no que él mismo es también quien educa a la otra persona.
Ambos consideran a la educación en el sentido de una práctica social, pero se contraponen en un aspecto importante en cuanto a la concepción que posee cada uno. Freire considera a la educación una práctica de la libertad, el proceso donde el individuo oprimido mediante un análisis reflexivo del contexto en el que se encuentra (de la realidad) recupera su libertad, dignidad y el dominio de su vida (este autor trabaja con la concepción que la sociedad latinoamericana se encuentra en una situación de opresión generada por la pedagogía bancaria que no les permite a los individuos crear sus propios conocimientos, generando la mera reproducción sin análisis de los temas que se enseñan y propone salir de esta situación a través de la educación).
Burgos afirma que esta concepción presenta un tipo especifico de educación, que es justamente como la llama Freire la educación liberadora (Burgos la caracteriza también como educación crítica), pero que esta percepción excluye la educación que no conforma sujetos críticos, si no enajenados y conformes a su condición de dominación y que sin embargo no deja de pertenecer a un proceso educativo, porque inciden en la conformación de los sujetos sociales (la educación no es solo positiva)
Para Burgos el proceso educativo corresponde a una interpelación desde algún discurso (familiar, escolar, religioso, difundido desde los medios de comunicación) en la cual el sujeto modifica su práctica cotidiana, pero no solo por medio de una transformación, si no también a través de la reafirmación de sus prácticas. Para poder hablar de educación se debe producir una variación en los sujetos, pero no siempre tiene que ver con un carácter revolucionario, que apunte a la denuncia, crítica y transformación de las situaciones de opresión, como pretende Freire, si no que la reafirmación de su conducta, por ejemplo el hecho de que tome nuevos dispositivos para argumentar, reproducir y asentir su condición de opresión, también forma parte de la incorporación de un nuevo contenido (valorativo, conceptual, conductual, etc), por lo tanto también representa un acto educativo.
Pensando la educación desde conceptos
Glosario
Discursos: esta noción no debe ser reducida al uso que adquiere en el sentido común que lo asocia específicamente al acto lingüístico, ya sea oral o escrito, sino que debe ser entendido en el carácter discursivo que contienen todos los objetos y toda práctica social. Es decir que la capacidad de significar no se limita al lenguaje, si no que cualquier objeto, acto, conducta, relación, comportamiento, situación, puede ser significada (expresa un concepto).
El término discurso debe entenderse como la significación propia de toda organización y práctica social.
En relación a la institución que elegimos para nuestro trabajo se pueden observar miles de discursos como en cualquier organización social, desde las conductas y las diferentes posiciones de cada abuelo, las relaciones entre ellos y con los directivos del Consejo, las reuniones que realizan en Asambleas todos los delegados de cada sede (lo que se discute, los debates que surgen, quienes hablan más y quienes menos, etc), los grupos que se conforman, las actividades de cada taller (teatro, murga, baile, gimnasia), dentro de cada clase se distinguen muchos discursos según la activad y las personas que los conforman.
Estos diferentes discursos que surgen continuamente en la cotidianidad y que comunican e interpelan a las personas, pueden generar un proceso educativo, siempre y cuando estos discursos hayan modificado la práctica cotidiana de la persona, hayan influido en la conformación de su subjetividad.
Ámbitos sociales: este concepto es importante para pensar el ámbito Comunicación/Educación, porque una de las principales desafíos que se plantean a este nivel es romper con la idea que reduce la educación a la escuela, ya que los demás ámbitos que no pertenecen a la institución pedagógica también producen educación, es decir participan e influyen en la conformación de sujetos sociales, como por ejemplo el hogar (la familia), el club, el ámbito callejero, etc
En el caso del Consejo de la Tercera edad, se puede distinguir, por un lado la educación que brindan los talleres que tienen un coordinador/profesor que expone sus saberes sobre el tema y ayudan a los abuelos a desarrollarse mejor en la actividad, y a su vez éstos crean y realizan nuevos aportes (no son meros receptores), y por otro lado se encuentra la educación en las diferentes prácticas sociales que se llevan a cabo, desde la relación entre los abuelos, con los directivos, los profesionales, ya que en las relaciones entre personas siempre existe la posibilidad de un acto educativo, de que una de las personas se reconozca en el discurso de la otra y que ciertos aspectos de ese discurso modifiquen su visión sobre determinada cosa o situación. Al igual que el hecho de trabajar en conjuntos, discutir decisiones, compartir talleres.
Investigación: Este concepto tiene que ver con la idea de que para que un acto pedagógico sea efectivo es necesario que se realice una investigación del mundo cultural del pueblo a educar para luego conformar el programa educativo en relación a los intereses, la cultura, las dudas, miedos, incertidumbres, de aquellos que serán educados, es decir que este acto parte de lugar del otro y no de los interés del educador.
Los talleres que se llevan a cabo en el Consejo se basan en los intereses de aquellos que concurren, teniendo en cuenta su edad, la época en la que vivieron, sus gustos, etc. Si organizan un taller fuera de estos parámetros los abuelos no participarían porque no se relacionaría a sus intereses.
No solo los talleres, si no todas las actividades: las charlas que se dictan se hacen en base a los temas de su interés (por ejemplo: salud y calidad de vida), los torneos de deporte y juegos (tejo, ajedrez, etc), en las fiestas se pasa música también acorde a este público (tango, chamamé, milonga)
Actividad: es un concepto importante porque para que se efectúe un proceso pedagógico es necesario la actividad tanto del lado del educador (investigando, indagando sobre las prácticas cotidianas, el mundo cultural del pueblo a educar, construyendo en base a lo obtenido el programa pedagógico, y llevarlo a cabo interpelando al sujeto de la mejor manera teniendo en cuenta también su cultura a la hora de elegir el canal de transmisión), como de aquel que es educado, ya que este último no es un mero receptor del conocimiento del otro sujeto, sino que de él depende una de las actividades más importantes para que sea efectivo el acto educativo: la adhesión, incorporación de ciertos elementos de la interpelación, que hace que se produzca el cambio en tanto sujeto social.
Por ejemplo, los directivos y delegados del Consejo incorporan actividades de acuerdo al interés de los abuelos, pero si estos no se identifican y adhieren a éstas el proceso educativo fracasa
Cambio: Este es un término fundamental para entender la práctica pedagógica, ya que para poder afirmar que una interpelación se ha transformado en educativa es necesario comprobar un cambio en la práctica cotidiana de la persona. Pero esta modificación, como dice Nidia Burgos, no siempre debe consistir en una transformación, si no que la persona puede reafirmar sus prácticas y conductas y de esta manera también esta educándose, modificando su subjetividad a través de la reafirmación.
Los abuelos están continuamente modificando sus prácticas cotidianas, por un lado transforman algunas concepciones y conductas que tenían cuando llegaron y otras las reafirman: la idea de que nunca es tarde para aprender, divertirse, disfrutar de ciertas situaciones, aprenden la idea de grupo, trabajar en conjunto, etc (algunas personas ya llegaron al Consejo con estas concepciones y su participación la reafirmó aún más y otras no las tenían y las fueron adquiriendo)
Interpelación: se refiere a la invitación, llamado, que se le hace al sujeto para sea y piense de determinada manera. Estas invitaciones pueden surgir de personas, espacios, ámbitos, prácticas y contienen una matriz de identificación, en la mayoría de las veces las personas no se identifican con todos los elementos propuestos por la interpelación (comportamiento, valores, prácticas, gustos, etc), si no con algunas, pero si estas alcanzan una modificación en el sujeto son suficientes para hablar de una práctica educativa.
En el Consejo hay múltiples interpelaciones que invitan a los abuelos a asistir a una fiesta, a una comida a la canasta, a participar de algún taller, de los torneos bonaerenses, todas estas prácticas, que significan, están invitando a las personas a realizar determinadas actividades. Los abuelos pueden o no identificarse con los significados que les plantean esas identificaciones (todos saben lo que significa una comida a la canasta: se debe llevar algo para comer, nos sentamos todos juntos en una mesa, charlamos con la gente que asista, se trata de compartimos un momento juntos) o incluso pueden identificarse con algunos aspectos de éstas y no con todos.
También se encuentran interpelados por los discursos de cada persona con las que se relacionan: las charlas, las conductas, las actividades de las personas siempre están haciendo una invitación a ser, pensar o actuar de determinada manera. Luego está la decisión del receptor de esa invitación aceptarla o no.
Discursos: esta noción no debe ser reducida al uso que adquiere en el sentido común que lo asocia específicamente al acto lingüístico, ya sea oral o escrito, sino que debe ser entendido en el carácter discursivo que contienen todos los objetos y toda práctica social. Es decir que la capacidad de significar no se limita al lenguaje, si no que cualquier objeto, acto, conducta, relación, comportamiento, situación, puede ser significada (expresa un concepto).
El término discurso debe entenderse como la significación propia de toda organización y práctica social.
En relación a la institución que elegimos para nuestro trabajo se pueden observar miles de discursos como en cualquier organización social, desde las conductas y las diferentes posiciones de cada abuelo, las relaciones entre ellos y con los directivos del Consejo, las reuniones que realizan en Asambleas todos los delegados de cada sede (lo que se discute, los debates que surgen, quienes hablan más y quienes menos, etc), los grupos que se conforman, las actividades de cada taller (teatro, murga, baile, gimnasia), dentro de cada clase se distinguen muchos discursos según la activad y las personas que los conforman.
Estos diferentes discursos que surgen continuamente en la cotidianidad y que comunican e interpelan a las personas, pueden generar un proceso educativo, siempre y cuando estos discursos hayan modificado la práctica cotidiana de la persona, hayan influido en la conformación de su subjetividad.
Ámbitos sociales: este concepto es importante para pensar el ámbito Comunicación/Educación, porque una de las principales desafíos que se plantean a este nivel es romper con la idea que reduce la educación a la escuela, ya que los demás ámbitos que no pertenecen a la institución pedagógica también producen educación, es decir participan e influyen en la conformación de sujetos sociales, como por ejemplo el hogar (la familia), el club, el ámbito callejero, etc
En el caso del Consejo de la Tercera edad, se puede distinguir, por un lado la educación que brindan los talleres que tienen un coordinador/profesor que expone sus saberes sobre el tema y ayudan a los abuelos a desarrollarse mejor en la actividad, y a su vez éstos crean y realizan nuevos aportes (no son meros receptores), y por otro lado se encuentra la educación en las diferentes prácticas sociales que se llevan a cabo, desde la relación entre los abuelos, con los directivos, los profesionales, ya que en las relaciones entre personas siempre existe la posibilidad de un acto educativo, de que una de las personas se reconozca en el discurso de la otra y que ciertos aspectos de ese discurso modifiquen su visión sobre determinada cosa o situación. Al igual que el hecho de trabajar en conjuntos, discutir decisiones, compartir talleres.
Investigación: Este concepto tiene que ver con la idea de que para que un acto pedagógico sea efectivo es necesario que se realice una investigación del mundo cultural del pueblo a educar para luego conformar el programa educativo en relación a los intereses, la cultura, las dudas, miedos, incertidumbres, de aquellos que serán educados, es decir que este acto parte de lugar del otro y no de los interés del educador.
Los talleres que se llevan a cabo en el Consejo se basan en los intereses de aquellos que concurren, teniendo en cuenta su edad, la época en la que vivieron, sus gustos, etc. Si organizan un taller fuera de estos parámetros los abuelos no participarían porque no se relacionaría a sus intereses.
No solo los talleres, si no todas las actividades: las charlas que se dictan se hacen en base a los temas de su interés (por ejemplo: salud y calidad de vida), los torneos de deporte y juegos (tejo, ajedrez, etc), en las fiestas se pasa música también acorde a este público (tango, chamamé, milonga)
Actividad: es un concepto importante porque para que se efectúe un proceso pedagógico es necesario la actividad tanto del lado del educador (investigando, indagando sobre las prácticas cotidianas, el mundo cultural del pueblo a educar, construyendo en base a lo obtenido el programa pedagógico, y llevarlo a cabo interpelando al sujeto de la mejor manera teniendo en cuenta también su cultura a la hora de elegir el canal de transmisión), como de aquel que es educado, ya que este último no es un mero receptor del conocimiento del otro sujeto, sino que de él depende una de las actividades más importantes para que sea efectivo el acto educativo: la adhesión, incorporación de ciertos elementos de la interpelación, que hace que se produzca el cambio en tanto sujeto social.
Por ejemplo, los directivos y delegados del Consejo incorporan actividades de acuerdo al interés de los abuelos, pero si estos no se identifican y adhieren a éstas el proceso educativo fracasa
Cambio: Este es un término fundamental para entender la práctica pedagógica, ya que para poder afirmar que una interpelación se ha transformado en educativa es necesario comprobar un cambio en la práctica cotidiana de la persona. Pero esta modificación, como dice Nidia Burgos, no siempre debe consistir en una transformación, si no que la persona puede reafirmar sus prácticas y conductas y de esta manera también esta educándose, modificando su subjetividad a través de la reafirmación.
Los abuelos están continuamente modificando sus prácticas cotidianas, por un lado transforman algunas concepciones y conductas que tenían cuando llegaron y otras las reafirman: la idea de que nunca es tarde para aprender, divertirse, disfrutar de ciertas situaciones, aprenden la idea de grupo, trabajar en conjunto, etc (algunas personas ya llegaron al Consejo con estas concepciones y su participación la reafirmó aún más y otras no las tenían y las fueron adquiriendo)
Interpelación: se refiere a la invitación, llamado, que se le hace al sujeto para sea y piense de determinada manera. Estas invitaciones pueden surgir de personas, espacios, ámbitos, prácticas y contienen una matriz de identificación, en la mayoría de las veces las personas no se identifican con todos los elementos propuestos por la interpelación (comportamiento, valores, prácticas, gustos, etc), si no con algunas, pero si estas alcanzan una modificación en el sujeto son suficientes para hablar de una práctica educativa.
En el Consejo hay múltiples interpelaciones que invitan a los abuelos a asistir a una fiesta, a una comida a la canasta, a participar de algún taller, de los torneos bonaerenses, todas estas prácticas, que significan, están invitando a las personas a realizar determinadas actividades. Los abuelos pueden o no identificarse con los significados que les plantean esas identificaciones (todos saben lo que significa una comida a la canasta: se debe llevar algo para comer, nos sentamos todos juntos en una mesa, charlamos con la gente que asista, se trata de compartimos un momento juntos) o incluso pueden identificarse con algunos aspectos de éstas y no con todos.
También se encuentran interpelados por los discursos de cada persona con las que se relacionan: las charlas, las conductas, las actividades de las personas siempre están haciendo una invitación a ser, pensar o actuar de determinada manera. Luego está la decisión del receptor de esa invitación aceptarla o no.
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